En el cancionero popular asturiano alude contantemente al palo como componente descriptivo del hombre astur:
Si quieren saber, señores,
el porte del asturiano,
buen calzón,
buena montera y un palo pinto en la mano.
En los enfrentamientos cuerpo a cuerpo se utilizaba el palo como arma primera. La lucha era así más personal. Las peleas iban precedidas de desafíos, pasándose con rapidez a las entonaciones retadoras de los mozos:
I óigame el Señor San Pedro.
El que quiera llevar palos salga del corro ligero;
traigo un palo de avellano,
mientras que dure no hay miedo.
El último par de versos era repetido por las mujeres:
Trae un palo de avellano, mientras que dure no hay miedo.
A lo que ellos respondian:
Válgame el Señor San Pedro.
Contra el palo de avellano pongo el mio de acebo.
Pero las palizas solían tener un final desdichado, lo que daba origen a expresivos cantares de protesta:
Los palos aparecen también en los lances de rivalidad amorosa, bien en las romerías, bien en las rondas sabatinas y domingueras de los jóvenes.
Esta noche voy de ronda,
escuchai bien lo que digo:
el que cante a la mió nena,
lien que veseles conmigo.
Se solía disputar a palos el amor de una moza:
Ha sen los mozos por verte
a tí y anden a palos por el
camín.